El culebrón del león de la Sagrada Familia

Si a estas alturas no ha oído hablar del polémico león de la Sagrada Família, siéntese y lea. Y decida si reír o llorar. Tal como proyectó el genial Gaudí (o al menos, como creemos, pues no se tienen planos), en la fachada de pasión de la Sagrada Família, junto al gran osario que corona el pórtico, deberían aparecer dos animales: un león y un cordero. El león, a la izquierda, simboliza la resurrección de Cristo y su triunfo sobre la muerte. El cordero, a la derecha, un símbolo que también remite a Jesús.

 

La polémica nace en 2015, cuando se coloca una primera versión del león que causa entre el público, cuanto menos, carcajadas. De aspecto infantiloide y desentonando con el estilo de Gaudí y el mismo conjunto proyectado por Subirachs, el león se mantiene durante unas semanas en la fachada ante las criticas de muchos. Finalmente, sin hacer mucho ruido, la escultura es retirada.

 

Esta semana el león de la Sagrada Familia ha sido de nuevo noticia a raíz de un artículo del periodista Carles Cols en El Periódico. El texto, titulado «El bochornoso león infantil de la Sagrada Família ya tiene sustituto» acompañado del no menos jocoso antetítulo («El Zoo del edificio modernista»), anuncia un hecho relevante: la llegada del nuevo león podría estar cerca. En la fachada, avanza el reportaje, ya se han colocado los primeros preparativos para colocar la escultura. ¿Volverá el culebrón?

La Casa Vicens ja está (por fin) abierta al público

Tras la necesaria espera que requerían las obras de rehabilitación, la primera casa de Antoni Gaudí ya es visitable desde el pasado 16 de noviembre. Han sido más de dos años de pulir un nuevo proyecto museístico y de restaurar un edificio que es uno de los 8 patrimonios de la humanidad según la UNESCO de Barcelona.

 

La Casa Vicens es el primer domicilio proyectado por Gaudí, entre los años 1883 y 1885, y que durante años sirvió como casa familiar de verano para la familia de Manel Vicens, un agente de bolsa que hizo construir el edificio como casa de verano en la antigua villa de Gràcia, ahora barrio de Barcelona.

 

En la Casa Vicens, Gaudí encontró la naturaleza como la fuente de inspiración más importante en toda su obra, hecho que se manifiesta en cada rincón de la casa, decorado en una combinación de modernidad y tradición y con toques florales.

 

Todos los elementos naturales se integran en un conjunto de diferentes artes decorativas, relacionando el espacio interior y exterior, y consiguiendo que la naturaleza entrara dentro de la casa. Gaudí rompe estilísticamente con lo que se había construido, por lo que se considera la Casa Vicens como una de las primeras obras maestras del modernismo.

 

Casa Museo

 

MoraBanc, un banco privado de Andorra, adquirió la propiedad en 2014 y quiso preservar el patrimonio social y cultural en un proceso para convertir la Casa Vicens en una casa museo, donde el pasado convive con nuevas funciones culturales del museo.

 

La casa también tiene una exposición permanente en la segunda planta que profundiza en los primeros momentos de la carrera de Gaudí como arquitecto, y en la construcción y evolución de la Casa Vicens. Por otra parte, se estrenarán también exposiciones temporales que «reflexionarán sobre las problemáticas del arte y la arquitectura en la época de Gaudí», ha explicado el director de la Casa Vicens, Joan Avellà.

 

La primera muestra temporal, titulada ‘La primera casa. La casa propia. La casa manifiesto’, expone 14 maquetas de 14 casas construidas por arquitectos europeos y estadounidenses contemporáneos de Gaudí para contextualizar la Casa Vicens a nivel internacional.

 

 

Una ventana al taller de trencadís de la Sagrada Familia

El equipo de comunicación de la Sagrada Família ha difundido un vídeo para dar a conocer el proceso de creación de los elementos con trencadís del templo. El pequeño reportaje cuenta con entrevistas a los maestros ceramistas que elaboran los conjuntos. Joan Orriols, artesano de trencadís, explica su experiencia trabajando en la obra de Gaudí y cómo llegó al proyecto.

 

A continuación, reproducimos íntegramente el artículo del Blog de la Sagrada Família en el que se explica el sentido del trencadís en la obra de Gaudí y la importancia de esta técnica en su arquitectura:

 

El trencadís, marca de Gaudí

 

Antoni Gaudí fue un revolucionario de su tiempo y no tardó en convertirse en uno de los principales exponentes de la arquitectura modernista catalana. Su obra, personal e imaginativa, se inspiraba en los elementos vegetales y animales de la naturaleza, y fue de su interés por plasmar unas formas orgánicas que no son planas sino curvas de donde salió lo que originó todo un lenguaje propio que se plasmó con la innovadora técnica del trencadís, uno de sus sellos más personales.

 

El trencadís es una técnica para el revestimiento de estructuras que consiste en la creación de un mosaico, generalmente abstracto, a través de trozos irregulares de cerámica, vidrio o mármol. Se explica la anécdota de que un día Gaudí fue al taller del ceramista Lluís Bru y, al ver cómo colocaba las piezas, se impacientó, cogió un azulejo, lo rompió y exclamó: «Se tienen que colocar a puñados, ¡o no acabaremos nunca!». Anécdotas a parte, el hecho es que Gaudí, en sus proyectos, utilizaba colores brillantes y duraderos en superficies ondulantes que capturaban este brillo y aumentaban los efectos plásticos. Para conseguir estas condiciones utilizaba cerámica, pero necesitaba que esta se adaptase a la variedad de superficies que construía. El trencadís era la solución que le permitía usar este material de manera flexible en todo tipo de construcción, hasta en las de formas redondeadas.

 

Además, esta técnica le permitía reciclar y reutilizar diversos materiales. Y es que, aparte de impulsar una arquitectura respetuosa con la naturaleza, Antoni Gaudí fue un pionero a la hora de ser respetuoso con el medioambiente. Utilizaba piezas desechadas que conseguía de fábricas colaboradoras. En sus mosaicos, Gaudí escogía colores alegres y definidos para aportar luz, dinamismo y energía a su obra, y combinaba diferentes materiales y técnicas para reproducir efectos diversos. Además de la cerámica, también utilizaba vidrio, mármol o piedras. Los materiales escogidos le servían también como coraza para las edificaciones que construía, ya que son resistentes a la intemperie y al paso del tiempo.

 

La técnica del trencadís fue utilizada por primera vez en el picador de la entrada de la finca Güell, y la encontramos en las obras más emblemáticas del arquitecto, como el Park Güell o la Casa Batlló.

 

En la Sagrada Familia encontramos diversas aplicaciones de esta técnica, tanto en el interior como en el exterior de la Basílica, aunque los mosaicos que más destacan son los de las torres: con la finalidad de sacar el máximo partido visual y simbólico de los campanarios, todos ellos culminan con cimborrios y pináculos revestidos de mosaico vidriado policromado de la isla de Murano, en Venecia, por lo cual se le conoce también como cristal veneciano.

 

Los mosaicos de las torres de la fachada del Nacimiento se realizaron en la época de Gaudí, y las torres de la fachada de la Pasión los años setenta. Actualmente, uno de los profesionales encargados de coordinar y elaborar artesanalmente esta técnica es Joan Orriols, quien ha elaborado parte de los mosaicos de las bóvedas interiores, así como todos los del ábside y los de la sacristía. En el vídeo siguiente él mismo nos explica cómo aplica la técnica en los trabajos que se están realizando actualmente (los terminales de las ofrendas) y cómo se lleva a cabo este oficio que pone en práctica la técnica que popularizó Gaudí hace un siglo.