Bloqueo municipal a la ampliación de la Sagrada Familia

Por Silvia Angulo, LaVanguardia.com [cedida]

 

La Sagrada Família avanza a un ritmo vertiginoso con la vista puesta en el 2026. Ese es el año en el que está previsto que finalicen las obras. Las grandes torres, con la de Jesús a la cabeza, de 175 metros de altura, ya habrán despuntado entonces sobre el cielo de Barcelona y la segunda sacristía, el último edificio que se construirá en el perímetro, estará acabado.

 

Pero la basílica, como si estuviera aquejada de ese mal fario que persigue a la construcción de casi todos los grandes templos, no estará completa. El Ayuntamiento de Barcelona, en una nueva maniobra con la que pretende dejar claro que la finalización de la basílica no es una prioridad para la ciudad, ha decidido dificultar la ampliación y construcción de la escalinata que nacería en la fachada de la Glòria y que debería llegar hasta la avenida Diagonal.

 

La Sagrada Família vuelve a darse de bruces con el número 410-414 de la calle Mallorca, el inmueble construido por Núñez y Navarro frente a la fachada de la Glòria, que está en precario por incumplir el Plan General Metropolitano (PGM).

 

El solar que en principio debía servir para realojar a los vecinos afectados por la demolición de esta finca podría finalmente no destinarse a este uso si el Ayuntamiento sigue adelante con sus planes de comprar los terrenos para ubicar en él equipamientos pendientes del distrito. Esta actuación bloquearía la creación de la gran avenida que, en los dibujos de Antoni Gaudí, tiene un anchura como la de paseo de Gràcia.

 

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Hace unos meses, el distrito del Eixample suspendió licencias urbanísticas en diez solares con el objetivo de estudiar su posible compra y futuro uso público como vivienda dotacional –para personas mayores o jóvenes– o equipamientos de barrio.

 

Parecía tratarse de una nueva moratoria más de las muchas que está aplicando el equipo de gobierno de Ada Colau. Pero la suspensión afecta una nave industrial propiedad de Aigües de Barcelona, delimitada por las calles Mallorca, Lepant, València y Marina. El solar en cuestión es el que debía servir para construir las viviendas para realojar en el mismo barrio a los vecinos afectados por la conclusión de la Sagrada Família.

 

Hasta hace unos años existía un convenio firmado con la empresa de aguas –que ya no está vigente– que permitía al Ayuntamiento ejercer una opción de compra. Cuando se produjeron las primeras conversaciones a tres bandas entre el Consistorio, el Patronat de la Sagrada Família y Agbar, se llegó incluso a tasar la nave industrial.

 

El anterior gobierno municipal fijó su precio en 4 millones de euros. En todo caso, el solar debería recalificarse, ya que está considerado como de equipamiento. Este es el resquicio normativo que quiere aprovechar el gobierno municipal para ubicar en él servicios para un barrio muy presionado por la presencia de visitantes del templo.

 

Fuentes municipales señalaron a La Vanguardia que no existe ningún acuerdo formal por el que el solar que está afectado por la suspensión de licencias deba alojar a los vecinos del edificio de Núñez y Navarro. Reconocen que en el mandato anterior si se estudió esta posibilidad, pero reiteran que el debate sobre la construcción del paseo y de la escalinata debe plantearse de manera muy amplia con los vecinos del entorno y con la propia basílica. En este sentido, explicaron que, en estos momentos, se están realizando los estudios para analizar la viabilidad de la compra de los terrenos y que aún no se ha tomado decisión alguna.

 

La ampliación del templo no es una prioridad para el consistorio

 

Lo cierto es que facilitar las cosas a la Sagrada Família no es hoy, precisamente, una prioridad para el Ayuntamiento. Los responsables municipales han dado muestras de ello en más de una ocasión. Las peticiones de licencias de obras y la calificación de “mona de pascua” –por parte del concejal de Arquitectura, el socialista Daniel Mòdol– son algunos ejemplos recientes.

 

No entra en sus planes iniciar un proceso expropiatorio de viviendas para construir la gran escalinata, que dibujó en sus planos Antoni Gaudí y que están proyectando los arquitectos. Para el actual gobierno local el diseño del entorno de la basílica no está entre sus objetivos prioritarios y urgentes. Esta operación urbanística comportaría la expropiación de centenares de viviendas y comercios y el derribo de prácticamente dos manzanas del Eixample en el caso de que se cumpliera el planeamiento vigente, que prevé una avenida de 60 metros de ancho.

 

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Desde hace unos meses, las dos partes se reúnen para determinar la cuantía que la Sagrada Família debería pagar en concepto de licencia de obras. Así se lo reclamó hace unos meses la teniente de alcalde de Urbanismo, Janet Sanz, a los responsables del templo al entender que las obras se desarrollan sin ningún control municipal y sin los correspondientes permisos.

 

Sin embargo, en estas conversaciones todavía no se ha fijado ninguna cantidad. Fuentes municipales se limitan a señalar que se “está avanzando”. En las conversaciones no se ha abordado hasta la fecha la remodelación del entorno de la basílica, a pesar de que las obras y el calendario avanzan inexorablemente.

 

El arquitecto jefe de las obras de la Sagrada Família, Josep Faulí, ha reiterado en varias ocasiones que la decisión sobre la escalinata puede esperar y que no condiciona la construcción de la fachada de la Glòria, a pesar de que sea la entrada principal al templo. Precisamente por eso ha solicitado que se empiece a plantear la creación de unos accesos laterales o de evacuación para cuando se celebren las misas.

 

En el anterior mandato, los responsables de CiU avanzaron mucho en las negociaciones para intentar pactar con los vecinos la futura urbanización. Se inició un proceso participativo ya que entendieron que los trámites son largos. El propósito era empezar a acordar cómo debía ser el perímetro de la Sagrada Família bastante antes de que terminasen las obras.

 

Las asociaciones vecinales impusieron como condición que la afectación fuera mínima y que se redujese el tamaño del paseo. También reclamaron que la Sagrada Família corriera con todos los gastos y que los vecinos afectados pudieran ser realojados en la misma zona del barrio. Inicialmente, se había calculado que la nueva avenida podría afectar a unas 850 viviendas, pero la reducción de su superficie, tal y como reclamaban las asociaciones, dejó esa afectación en sólo 150.

 

Todo aquel trabajo se ha convertido en papel mojado, sobre todo si prospera la maniobra del Ayuntamiento, que elimina la posibilidad de que los vecinos puedan ser realojados en el entorno del templo.

 

El terreno de Aigües de Barcelona es el único solar disponible en la zona y la previsión, como ya se dijo en su momento, de reubicar a los afectados en los nuevos edificios de viviendas que se han de construir en la plaza de las Glòries nunca fue bien vista por los interesados.

 

Las negociaciones habían avanzado tanto que incluso se llegó a pactar con los responsables del templo la creación de un fondo social para destinar un euro de cada entrada a la Sagrada Família a sufragar el realojo de los vecinos.
Los responsables de la Sagrada Família, asimismo, habían empezado a trabajar en el proyecto monumental que comportaría la construcción de una gran plataforma elevada cinco metros sobre la calle Mallorca. Los vehículos y peatones podrían continuar circulando sobre esta vía, ya que la nave central se encuentra por encima del nivel de la calle.

 

Sobre esta cubierta se construiría una plaza pública –inicialmente estaba previsto que fuera de 45 metros de ancho– que daría acceso al interior del templo, al que se llegaría a través de una escalinata singular. Esta avenida aprovecharía el desnivel de cota de cuatro metros que hay entre la Diagonal y el centro de la basílica. Este proyecto no consta en ningún planeamiento vigente, por lo que sería necesaria una modificación de PGM.

 

Hace nueve meses el pleno municipal acordó presentar una propuesta de ordenación y urbanización de los entornos de la Sagrada Família con el único voto en contra de la CUP. La petición instaba al gobierno municipal a presentar en el periodo de seis meses una propuesta. Hace unos días, el popular Alberto Fernández lo recordaba. El plazo ya ha sido ampliamente rebasado y todavía no se ha puesto sobre la mesa ningún proyecto.

 

Lee la noticia original en la web de LaVanguardia.com

Visitamos la Nau Gaudí de Mataró

El próximo 22 de julio a las 11 de la mañana, Amics de Gaudí organiza una visita a la Nau Gaudí de Mataró, el primer edificio del arquitecto. La visita está abierta a socios y no socios y permitirá acceder al primer edificio conocido de Gaudí. Nos acompañará y guiará en la visita el arquitecto Manuel Brullet, responsable de la restauración y recuperación del edificio.

 

La visita comenzará a las 11h de la mañana, aunque aconsejamos llegar al edificio unos 15 minutos antes. La Nau Gaudí está situada en la Calle de la Cooperativa, 45 de Mataró; a pocos minutos de la estación «Mataró» de Rodalies y de la Nacional 2 (N-II). La entrada es gratuita para todos los socios, y tiene un coste de 5€ para los no socios, en concepto de gastos de gestión. Los menores de 16 años, socios o no, podrán acceder de manera gratuita a la visita.

 

Dado lo limitado del aforo del edificio, rogamos a todos los interesados en participar de la visita se pongan en contacto con press@amicsdegaudi.com.

 

Dudas entorno a las imágenes en vídeo de Gaudí

Desde que el pasado 18 de junio TV3 emitiera unas presuntas imágenes en vídeo de Antoni Gaudí, son muchos los expertos que se han posicionado a favor y en contra de esa teoría. El periodista de La Vanguardia, David Ruiz Marull, ha hablado con diversos entendidos del mundo gaudiniano para esclarecer un poco el debate. A continuación, reproducimos el reportaje íntegramente, que también puede leerse en la web de LaVanguardia.

 

¿Es realmente Gaudí?

 

Se vendieron como “las únicas imágenes en movimiento de Antoni Gaudí”, pero varios expertos lo ponen en entredicho. Ni el físico, ni el sombrero , ni la vestimenta, ni tampoco la forma de las orejas se corresponden, según los gaudinistas contactados por La Vanguardia, con los parámetros conocidos del arquitecto que diseñó la Sagrada Familia, un hombre poco amante de que le captaran las cámaras.

 

Pero empecemos por el principio. Hace poco más de 15 días se anunció una primicia mundial. “Por primera vez en la historia”, se decía, iba a poder verse una filmación en la que supuestamente aparecía el máximo representante del modernismo catalán. La grabación que apareció en el programa 30 minuts de TV3 duraba aproximadamente 60 segundos y se veía a un hombre con barba blanca que se paseaba junto a un grupo de personas.

 

Era 1925, un año antes de que muriera Gaudí, y estaban todos en Montserrat, participando en una boda conjunta en la que dos de los cuatro contrayentes eran el hijo y la hija de un ebanista que trabajaba en la Sagrada Familia. Las imágenes fueron cedidas por Frederic Fargas Teixidó, nieto de uno de los matrimonios, pero los expertos niegan que el artista aparezca en ellas.

 

“Para empezar, Gaudí vestía de forma muy distinta a la del señor que aparece en la boda. Además, rehuía totalmente el hecho de ser retratado. Así que ¡imagínese ser filmado! Por eso se conservan tan pocas fotografías suyas. Y las que se conservan son, mayoritariamente, de cuando está hablando con alguna autoridad como Prat de la Riba o el Bisbe de Barcelona”, asegura el gaudinista Joan Torres.

 

Coinciden con esta versión tanto el director de la Cátedra Gaudí de la UPC, Juan José Lahuerta, como su predecesor en el cargo, Jaume Sanmartí, o la gaudinista Ana María Ferrín. “Hay varias pistas que indican que ese hombre no es Gaudí”, explica Lahuerta en conversación con La Vanguardia.

 

“Pude ver a un señor bien vestido, bastante joven y jovial a quien le gustaba estar delante de la cámara… y estas son las cosas que, justamente, demuestran que no es Gaudí. El artista era un hombre que, en las pocas fotografías que hay como la famosa imagen de la procesión del Corpus Christi, aparece siempre encogido, sin mirar a la cámara… Estos son también los detalles que explicaban tanto sus discípulos como los contemporáneos que le trataron”, añade.

 

Apunta Joan Torres que el creador de la Sagrada Familia, el Parc Güell, la Casa Milà o la Casa Batlló era un personaje “más bien pequeño y flaco”. “Era vegetariano y comía poco. Al señor de la filmación, en cambio, se le ve más corpulento”, explica.

 

Antoni Gaudí, según este experto, tampoco usaba reloj -el hombre de las imágenes lleva uno de bolsillo- ni llevaba sombreros del tipo canotier como el de la grabación. “No tenemos ninguna fotografía suya portando ese tipo de sombrero, que es cierto que era muy típico de la época. Llevaba otros tipos, pero no canotiers”, añade Torres.

 

“Las formas ostentosas que utiliza el hombre de la filmación denotan que es un personaje que está habituado a relacionarse socialmente. Se pasea y gesticula de forma ampulosa. Gaudí, que era una persona muy religiosa, tenía una actitud más cercana a la de un capellán de pueblo, humilde, siempre encogido, con las manos cogidas la una con la otra…”, analiza.

 

Y concluye: “Gaudí iba a bodas. Pero lo que hacía era acudir únicamente al oficio litúrgico. Nunca iba al banquete. Ni se paseaba con la otra gente. Se ponía en una esquina de la iglesia y luego salía el primero para regresar de nuevo a la Sagrada Familia. Ese era su comportamiento normal”.

 

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Antoni Gaudí durante la procesión de Corpus en 1924, una de las pocas imágenes que se conservan del arquitecto

 

Joan Torres es consciente que algunos de los detalles que plantea podrían ser rebatidos y por eso se centra en un aspecto que considera irrefutable. Para este gaudinista el detalle más revelador está en las orejas. “Las del arquitecto son muy peculiares y están totalmente enganchadas a la testa, como se puede ver en las fotografías. En cambio, cuando el personaje que sale en la filmación camina hacia la cámara, se ve perfectamente como sus orejas están más bien inclinadas hacia afuera”, revela.

 

TV3 estuvo 17 años buscando esta filmación, según explicó Roser Oliver, autora del reportaje. Y para certificar que era Antoni Gaudí quien aparecía en ella se contactó en 2002 con dos personas que ahora ya han fallecido: una monja llamada Montserrat Rius que tenía entre 14 y 16 años cuando trabajó en casa del arquitecto y el historiador Josep María Garrut, quien de niño conoció al artista modernista porque este pasaba cada día por delante de su domicilio cuando iba de camino a la iglesia barcelonesa de Sant Felip Neri.

 

“Un señor con barba se parece a otro señor con barba. Si esta filmación sale 10 años después de la muerte de Gaudí, uno tiene la mente clara y puede recordar como era. Pero cuando, muchas décadas después, vas a buscar a gente que tienen alrededor de 100 años, ¿cómo puede ser que recuerden a Gaudí si tampoco es que fueran personas muy próximas a él?”, se pregunta Joan Torres.

 

En el mundillo gaudiniano se sabía que había una filmación desde hace años aunque, según los expertos consultados, el propietario se quería “lucrar” con su venta. “Aunque se conocía su existencia, hasta que no salieron en el programa nadie había podido verlas”, explica Joan Torres. En 2002, cuando se celebró el Año Gaudí coincidiendo con el 150 aniversario de su nacimiento, empezó a circular que la familia propietaria “quería vender las imágenes al mejor postor, pero no salieron compradores”, añade.

 

A Juan José Lahuerta también le habían hablado ya de la filmación. “Que estemos hablando de si la persona que sale es Gaudí o no es una mala señal. Gaudí es un gran negocio. Hay bastante escasez de material sobre él y hay que inventar cosas, que es lo que se está haciendo continuamente. Obras que no son suyas, fotografías en las que no aparece, filmaciones donde no sale… Yo creo que todo esto forma parte del business que rodea al personaje”, critica.

 

Para el director de la Cátedra Gaudí lo más lamentable es que “los archivos importantes del arquitecto y de su época están abandonados y nadie se preocupa de ellos”. “Lo que se tendría que hacer es hablar menos de Gaudí en términos de espectáculo y dedicar más esfuerzos, recursos y personal a conservar los fondos, los archivos e incluso los edificios para que estén en condiciones decentes y accesibles para la gente que no solo está interesada en el espectáculo si no también en los conocimientos”, opina.

 

Joan Torres considera que, antes de dar por buena la filmación, hubiera sido necesario “hacer un estudio forense, como mínimo. No creo que con dos declaraciones testimoniales sea suficiente como para validar que ese hombre sea Gaudí. Un especialista en características faciales hubiera dicho que no era él en 5 minutos”.

 

Roser Oliver explica a La Vanguardia que, mientras estaban montando el documental sobre la Sagrada Familia, tomaron uno de los frames y pusieron encima una de las fotografías de Gaudí. “Los pómulos y la nariz encajaban”, explica. “Nosotros nos apoyamos en el testimonio de dos personas (Rius y Garret) que sí vieron a Gaudí en vida”, recuerda.

 

La hermana Montserrat Rius, que conoció a Gaudí en su adolescencia, es una de las fuentes del 30 Minuts
La hermana Montserrat Rius, que conoció a Gaudí en su adolescencia, es una de las fuentes del 30 Minuts

 

Más allá de los detalles físicos, los expertos consultados coinciden en indicar que Antoni Gaudí no quería ser fotografiado. “No tiene ningún sentido que este señor, que sabe que lo están filmando, teniendo en cuenta que las cámaras, en aquella época, eran enormes, se preste a ello y llegue hasta el punto de que se acerca a la cámara y se quita el sombrero para saludar”, dice Joan Torres.

 

Galdric Santana, sin embargo, no está del todo seguro que el hombre de la filmación esté saludando. “Yo creo que intenta taparse con el sombrero”, explica el profesor de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Barcelona. Santana descubrió unas fotos inéditas de Gaudí en las que aparece hablando con el músico Lluís Millet, fundador del Orfeò Català. “Cuando descubre que le están fotografiando, trata de taparse en una actitud muy similar a la de la filmación”, afirma.

 

Viendo las imágenes tampoco puedes decir que no sea él. Hay que ir con pies de plomo”, añade. Sus dudas se centran en los trabajos de restauración de la película. “Hay una parte que antes aparecía velada y que se arregló. Si tapas esa parte, sí parece que es Gaudí”, reconoce.

 

A partir de 1914, el arquitecto se dedicó exclusivamente a la Sagrada Familia, sin aceptar otros proyectos, y en los últimos meses de su vida se convirtió en una especie de ermitaño que incluso vivía en el templo. Murió el 10 de junio de 1926 pero aún hoy, cualquier detalle relacionado con su vida generada una polémica de grandes dimensiones.

 

Podéis recuperar el artículo original en la web de LaVanguardia.com

 

Leed más de esta noticia en nuestro post «És Gaudí qui apareix a les imatges de TV3?»