La Casa Botines se abre al público

La Fundación CajaEspaña, que gestiona la Casa Botines de Gaudí en León, se ha propuesto que los turistas puedan acceder al interior del inmueble a partir de 2017. La obra, también conocida como Casa Fernández y Andrés, es una de las tres únicas obras que Gaudí realizó fuera de Cataluña. La apertura del edificio al público supondrá unas mínimas reformas y aportará a la ciudad de León un nuevo atractivo turístico.

 

La Casa Botines fue construida entre los años 1891 y 1894, mientras Gaudí se encontraba ultimando los detalles del Palacio Episcopal de Astorga. La construcción fue encargada por Mariano Andrés Luna y Simón Fernández Fernández, directores de una empresa mercantil relacionada con la familia Güell de Barcelona. Fue precisamente Eusebi Güell, gran mecenas del arquitecto de Reus, quién recomendó a sus socios comerciales contratar a Gaudí cuando buscaron un arquitecto para construirse este almacén y residencia privada en el centro de León.

 

Un edificio singular

 

Gaudí diseñó un palacio con aire medieval, muy acorde a la ciudad, y con numerosas características del neogótico. Este aspecto quedó reforzado por la presencia de cuatro torres cilíndricas rematadas con pináculos que instaló en cada una de las esquinas del edificio. El edificio consta de cuatro pisos, un sótano y un ático. El primer piso lo ocupan las viviendas de los propietarios, mientras que los pisos más altos se destinaron al alquiler.

 

La planta baja y los sótanos se reservaron para su uso comercial. En la primera se colocaron las oficinas de la empresa, y bajo ella un almacén para el género textil que manejaba la compañía. La entrada principal está coronada por una escultura de piedra de San Jorge y el dragón. En 1950, durante unos trabajos de restauración, se descubrieron dentro de un tubo de plomo en el interior de la escultura unos planos originales firmados por Gaudí.

 

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La construcción de la obra se realizó en tan solo diez meses, lo que sorprendió mucho a los habitantes de la época. De hecho, se extendieron una serie de rumores sobre la fragilidad del edificio que indignaron al propio Gaudí. Para atajarlos, el arquitecto catalán solicitó un informe técnico que desmintió cualquier problema estructural. La Casa Botines fue declarada Monumento Histórico en 1969 y en la actualidad es propiedad de Caja España, que lo habilitó como su sede central. Actualmente alberga exposiciones y oficinas de la caja de ahorros.

 

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